200 años tras la tragedia, apareció un misterioso hombre en la ciudad de
malgal, este decía buscar a los legendarios guerreros, para entrenarlos, la
ciudad se alegró mucho de esta noticia, la ciudad entera de puso a disposición
de este hombre tan misterioso, para que pudiera saber si alguno o algunos de
ellos pertenecía a estos legendarios guerreros, allí solo encontró a una joven
muchacha, con una belleza casi élfica llamada Niobe, esperaba encontrar más,
pero una le bastaba, por el momento, con la excusa de llevársela para
entrenarla, se la llevo con él.
A la salida de la ciudad, este hombre hizo para a su caballo.
- bájate del caballo estúpida.
- ¿por qué? ¿Qué pasa?
- no busco a los elegidos para entrenarlos, os busco para acabar
con vuestras vidas.
El desconocido se acerca a Niobe, mientras baja sus pantalones para
dejar al descubierto su miembro erecto.
- ¿qué? ¡No! Déjame, ¡socorro!
De la nada aparece una flecha silbando en el aire, y cercena la punta
del miembro del secuestrador.
- buen tiro donoso, ahora déjamelo a mí, yo acabare con él.
- todo tuyo dante, no creo que te cueste mucho.
De la parte superior de una loma, emergen dos jóvenes, una con un arco,
arma desde la cual se lanzó la flecha, y otro con un viejo espadón, este segundo,
coge el espadón y se lanza en carrera hacia el secuestrador.
- ¡como osáis bastardos! acabare con vosotros.
El desconocido se quita las ropas, dejando ver su túnica negra con runas bordadas en hilo de oro, y saca un grimorio, demostrando ser un mago oscuro.
- soy reknar y esta es vuestra hora final.
- espero que luches bien, hace tiempo que no tengo un combate
digno de mí.
Reknar el mago, lanza una bola de fuego al joven llamado dante, el cual la esquiva con una agilidad pasmosa.
- ¿eso es lo mejor que tienes? eres demasiado lento.
- no estés tan confiado inepto, esta será tu tumba.
Reknar usa un conjuro de escarcha para congelar el suelo, dante cae contra el suelo, aprovechando este hecho, lanza conjuros inmovilizadores a los dos jóvenes.
- ahora no os reís tanto niñatos, ahora mo...
reknar nunca acabo esa frase, cae de rodillas, degollado, mientras este estaba pendiente de la batalla con dante y donoso, Niobe aprovecho para hacerse con la daga del mago, posicionarse detrás de él y cortarle la garganta, pero no estaba muerto, agarro a la joven de la mano y la tiro al suelo, cogió la daga y se preparó para acabar con la joven, pero reknar no se dio cuenta de que el hechizo de inmovilización se había roto, echo que dante aprovecho para recuperar su espadón y envestir al mago, esta vez sí, este cae al suele, muerto.
- gracias por salvarme, eres muy valiente, no sé qué habría pasado de no ser por vosotros.
- era nuestro deber, no podíamos dejar a una dama en apuros.
- igual mente eres muy valiente, podrías haber muerto, ¿cómo podría
pagaros?
- no es necesario, no podría aceptar nada.
- bien, te pagare con un beso pues.
Niobe se acerca a dante, despacio, este se pone nervioso, ella también, este será el primer beso para ambos, pero ninguno quiere que el otro lo note.
Pero en ese momento llega el joven donoso.
- ¿interrumpo algo? si queréis, me vuelvo a la loma y os dejo solos.
- no será necesario, debemos marchar, el maestro nos espera.
- no podéis dejarme aquí, ellos volverán, según ese cabrón, soy
una legendaria guerrera.
- ¿te importa dejarnos solos un instante?
Niobe se aleja a una distancia en la cual ya no puede oír a los dos jóvenes.
- donoso, debemos llevarla con nosotros, el maestro debe verificar si es realmente una de los nuestros.
- no sé, puede ser mentira, o ser una espía.
- es nuestra misión, debemos encontrar al resto de nosotros.
- pero no se defendió de él, no me fio.
- recuerda como uso la daga del mago y que se la robo sin que él
se diera la más mínima cuenta.
- tu mandas, confió en tu criterio.
- de acuerdo, debemos comunicárselo.
Los dos jóvenes se acercan hasta ella, y le piden hablar.
- hemos de decirte que nosotros también somos 2 de los guerreros legendarios y que debes acompañarnos.
- la última vez que me dijeron algo así, intentaron violarme y
matarme.
- y nosotros fuimos los que te defendimos, así que no deberías
desconfiar de nosotros.
- tranquilo donoso, mira joven, nosotros también debemos creernos
tu historia, podrías ser un espía.
- de acuerdo, pero debéis comprender mi temor, no os conozco.
- vale, nos presentaremos, yo soy dante, amo las armas de filo,
siendo el espadón mi arma predilecta.
- a mí se me conoce como donoso, soy un cazador nato, yo fabrico
mis propios arcos y mi flechas.
- vale, es mi turno, supongo, mi nombre es Niobe, mis padres murieron
por una terrible enfermedad, así que desde pequeña he estado en la calle, robaba
para sobrevivir, pero era una vida complicada y he tenido que matar para
sobrevivir.
- muy bien, ahora no debemos perder más tiempo, debemos
reencontrarnos con el maestro.
Los tres jóvenes emprenden el viaje.



